Lo ví en casa de Sylvia cuando tan cariñosamente nos acogió a Almudena y a mi. Me encapriché. En uno de sus viajes a Madrid le regalé una colcha de trapecios y quedamos que ella me haría algo a mí. Le pedí el quilt de angelitos cantores.
Entendí cuando me dijo que no le gustaba repetir las labores ..... a mí me pasa igual. Acordamos que los angelitos cantores me los cosería yo y ella me haría otro...